Diccionario de la RAE: cuáles palabras se pueden emplear y cuáles no

Una reciente controversia entre personas interesadas en el lenguaje tenía como centro la palabra «murciégalo» (sí, con terminación -galo) para referirse al quiróptero insectívoro de hábitos nocturnos. La polémica arrancaba en que existen dos entradas al diccionario para denominar al mamífero: «murciégalo» y «murciélago» (vocablo más reconocido). A partir de esto, uno de los participantes del debate, sostenía la idea de que cuando una palabra está incorporada al Diccionario de la Lengua Española, entonces se puede emplear en la realización del hablante.

Comenzamos este análisis con una afirmación que explicaremos a lo largo de esta entrada: no todas las palabras que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española pueden ser usadas en cualquier contexto; a su vez, este diccionario no registra todas las palabras que son adecuadas para contextos formales.

En primer término, el diccionario de la RAE incluye no solo palabras vigentes, sino también algunas que están en desuso, con el fin de registrar su existencia: estas están marcadas con la abreviatura desus. (desusado), lo cual actúa como una advertencia de que su uso no es recomendado. En esta categoría aparecen palabras como: «murciégalo» (por «murciélago»), «expremir» (por «expresar»), «almóndiga» (por «albóndiga»), «desús» (por «encima»), «celebro» (por «cerebro»), «emprestado» (por «empréstito»), «nuestramo» (por «nuestro amo»), etc. Todas estas palabras -que fueron documentadas después del año 1500, pero no posterior a 1900- son descritas como arcaísmos, es decir, no verifican registro en la documentación actual ni de las pasadas décadas.

Por otro lado, el diccionario de la RAE no incluye palabras que sí son aceptadas en su uso: por un lado, se trata de palabras con correcta formación, es decir, sigue las normas de lexicogenesia de la lengua española. De esta forma, «paupérrimamente», «lapicitos», «abruptamente», «jugadorazo», «migajitas», etc. no están registradas en el diccionario, pero sí son aceptadas, pues están formadas según las reglas propias de la lengua español. Por otro lado, este diccionario no incluye terminología técnica de las distintas disciplinas, las cuales deben ser recogidas por los diferentes diccionarios especializados de cada área. Por ejemplo, palabras del tipo «epiplóico» (de la biología), «anonizado» (de la mecánica), «parastrato» (de la lingüística), «masapei» (de la construcción) y muchas otras, no aparecen registradas en el diccionario RAE, debido a que son términos técnicos de disciplinas específicas.

En síntesis, el hecho de que una palabra aparezca o no en el diccionario de la RAE no es razón suficiente para justificar o censurar su uso en todo contexto: se deben considerar otras variantes sobre el vocablo para tener una visión y comprensión en perspectiva sobre lo adecuado de su uso, para lo cual debe haber una evaluación según cada caso.

En un próximo posteo, nos referiremos a la relevancia de otras abreviaturas que acompañan a las palabras en sus entradas en el diccionario y que también se deben considerar al momento de consultar el significado de un vocablo en la RAE, como pop. peyor. vulg., entre otros.

Para finalizar, si tienes dudas idiomáticas sobre el uso o la corrección de alguna expresión, solo debes escribirnos a info@deletras.cl.

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