¿Puedes creer que, en alguna época, la expresión «jamás» pudo significar ‘nunca’, ‘siempre’ o ‘en algún momento?

Este, en apariencia, aspecto contradictorio, se puede explicar desde la perspectiva etimológica: el adverbio ‘jamás’ proviene del latín iam magis que significa ‘ya más’, empleado para enfatizar las expresiones antónimas semper (siempre) y nunquam (nunca). De ahí, es posible encontrar, incluso hoy, expresiones como «Para siempre jamás» o «Para nunca jamás», algo así como “más que siempre” y “más que nunca”. A raíz de lo anterior, y por extensión de sentido, ‘jamás’ se empleó con el sentido de ‘semper’, pero en la actualidad está en desuso. También en desuso está el sentido intermedio entre ‘siempre’ y ‘nunca’, es decir, ‘jamás’ con el sentido de ‘alguna vez’: «¿Le has visto jamás?*» [‘¿Le has visto en algún momento?’], «Castígueme el cielo si jamás he pensado engañarte*» [‘Castígueme si en algún momento he pensado en engañarte’].

Por lo anterior, cuando se revisa el significado del adverbio ‘jamás’ en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), nos encontramos con que se define como ‘nunca’, ‘siempre’ y ‘alguna vez´.

RAE, 2021.

Este fenómeno se denomina enantiosemia (expresiones autoantónimas); se refiere a un caso de polisemia en la que una palabra puede tener un significado y el contrario.

Por ejemplo, en la oración «La empresa licitó los servicios» se puede entender como que la empresa subastó algo u ofreció un precio por la subasta, algo así como ofrecer y comprar. Lo mismo ocurre con ‘arrendar’ o ‘alquilar’, que se refieren a la acción del arrendatario o inquilino y, al mismo tiempo, a la acción del propietario. Otro caso es la expresión ‘música’ que se define como ‘sonido melódico’, pero también ‘ruido desagradable’ (en sentido irónico, esto último). Así, se pueden reconocer otros pocos casos de enantiosemia como ‘nimio’, ‘animal’ o ‘monstruo’.

El fenómeno descrito podría dificultar la interpretación del sentido de los términos mencionados anteriormente, no obstante, cabe recordar que las palabras funcionan en el marco de un contexto que permite determinar en qué sentido se emplean, por lo que no debiera complicar la interpretación correcta en cada situación comunicativa en que concurran. De este último tema, profundizaremos en otra publicación.

*Ejemplos tomados de Rafael María Baralt, Diccionario de Galicismos, 1874. Madrid.

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